Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Dirigentes de pescadores critican que no han existido soluciones desde el caso de Don Humberto, en el 2016, y aseguran que las embarcaciones varadas siguen contaminando las aguas y poniendo en riesgo a las otras embarcaciones. Desde el municipio, enfatizan en que “hay que poner mano dura” y aplicar la ley para sacar a los 7 buques “de para comercial”, y a los 15 naufragados. En la Armada, en tanto, sostienen que los dueños fueron notificados y que “pronto habrá novedades”.

Agosto del 2016 fue un mes feliz para los pescadores artesanales de Coquimbo. Luego de meses de ardua batalla en la que se hicieron parte autoridades municipales y parlamentarias, se logró que el Gobierno Regional invirtiera 370 millones de pesos para extraer los cerca de 40 mil litros de petróleo desde los 14 estanques del buque abandonado Don Humberto.

El factoría, una de las tantas embarcaciones que vararon en la caleta de Coquimbo tras los temporales del 2011 –declarado en “para comercial” desde 1992- era considerado una verdadera bomba de tiempo que podía explotar en cualquier momento contaminando no solo la bahía de Coquimbo, si no todo el borde costero de la conurbación, con daños a la flora y fauna marina incalculables. Por tanto, la labor realizada por la empresa Resolve Salvage & Fire, que se encargó de drenar los restos oleosos, fue celebrada por todos.

15 buques, declarados como “restos náufragos”, es decir, hundidos se encuentran en la Bahía de Coquimbo.

Han pasado tres años desde esta emergencia ambiental que fue subsanada, aparentemente. Pero, ¿qué ha pasado desde entonces?, ¿en qué situación se encuentra la bahía de Coquimbo con respecto a los barcos varados o naufragados?, ¿en qué quedó el proyecto de Ley en donde se establecían sanciones a los armadores que abandonen los barcos? Muchas preguntas que quedaron sin respuesta.

 

“El problema sigue existiendo”

Los gremios pesqueros continúan en estado de alerta. Para ellos, la alegría tras el drenaje del Don Humberto sólo fue momentánea. Todo volvió a ser cómo era antes de esta emergencia una vez que las cámaras fotográficas y de televisión se retiraron y olvidaron el tema. Así lo cree el dirigente del gremio de pescadores artesanales, Elías Marambio, quien asegura que después de Don Humberto, “todo sigue igual. Creo que se solucionó sólo una parte mínima del problema, pero no el tema de fondo, porque este factoría varado, el Don Humberto sigue emanando contaminantes, al igual que  el buque Guamblin, que están hundidos en nuestras costas. Y los que están ‘de para’ en la superficie, lo mismo,  son un completo peligro y nadie hace nada”, criticó Marambio.

Agregó que la bahía “se está muriendo” producto del abandono de las autoridades que “no toman en cuenta que hay mucha gente que come de lo que aquí se extrae”, y no les importaría, dice Marambio, que se convierta en un “cementerio” de embarcaciones y lanchas varadas. “Las autoridades marítimas, y el mismo gobierno debieran enfrentar de mejor manera la problemática. Entender que esto es permanente, y que no se solucionó con lo que hicieron con el Don Humberto. Aquí falta que exista una ley más dura contra quienes abandonan los navíos irresponsablemente, sin pensar el daño ambiental que conlleva”, especificó.

 

Reuniones no han dado frutos

El dirigente asegura que llevan años reuniéndose con los alcaldes y las autoridades marítimas de turno, pero no han encontrado las respuestas que están buscando. “Estuvimos trabajando mucho el tema de los barcos abandonados. El temor que teníamos al principio, que es el mismo que tenemos ahora, aparte del tema ambiental, es que si viene un temporal, o una marejada grande, como ha pasado, se vayan encima de nuestros barcos que están en uso y que son nuestro sustento”, precisa.

Marambio también enfatiza en el tema ambiental y asegura que, “la fauna marina está muriendo. Con toda la contaminación que estos barcos están provocando, en un tiempo más no sé qué va a pasar. Aquí hay residuos contaminantes y eso queda demostrado cuando nosotros vemos las aves muertas, flotando, cómo va cambiando el color del agua en ciertos lugares. Pero creo que la gobernación marítima minimiza este tema totalmente. Por eso nosotros queremos que nos escuchen”, sostuvo.

 

Municipio emplaza a que se ejecute la ley

De acuerdo a cifras entregadas por el municipio de Coquimbo, en la actualidad existen siete embarcaciones fondeadas en condición de “para comercial” (para desguace o venta) o en definitiva, abandonadas. De ellas, sólo la lancha a motor Dubrovnick II posee matrícula de Coquimbo, mientras que los otros navíos son pesqueros de alta mar y con matrículas correspondientes a la Región de Valparaíso.

Por otra parte hay alrededor de 15 navíos de gran calado bajo el mar, los que se consideran “restos náufragos”. Cada una de estas embarcaciones supera las 50 toneladas, siendo el último buque en hundirse el Guamblin durante el mes de mayo del año 2015, a metros del varado Don Humberto. 

Para el edil  de la comuna puerto, Marcelo Pereira, aquí lo fundamental es que “exista un marco legal claro” para sancionar a los dueños de los navíos que se encuentren a la deriva, varados o naufragados. Agrega que le parece “inconcebible” que dinero de todos los chilenos, como los 370 millones de pesos que tuvo que ocupar el Gobierno Regional el 2016, deba ser utilizado para drenar, en este caso, el Don Humberto, que fue dejado a la deriva por un particular. “Aquí son ellos, los particulares, los que tienen que hacerse cargo de sus embarcaciones. Nosotros les vamos a exigir que hagan el retiro, y si no responden, que la gobernación marítima pueda realizar la acción con costo al dueño”, precisó el alcalde.

 

Mesa de trabajo

Pereira enfatizó en la necesidad de implementar una mesa de trabajo permanente donde se aborde esta problemática, “ya que en una ciudad puerto como la nuestra son cosas que se van dando siempre”, y llamó a que estén presentes, además del municipio, el gobierno, la capitanía de puerto y los gremios pesqueros. “Debemos hacer la pega mejor, porque esto va en desmedro de nuestros recursos marinos y también hay un peligro de que estas embarcaciones puedan chocar con otros navíos y puedan perjudicar a nuestros pescadores artesanales”, aseguró, agregando que, además, se pondrán en contacto con la Armada y la autoridad sanitaria para que se solicite un informe fehaciente sobre el nivel de contaminación que tiene hoy día la bahía de Coquimbo. “Necesitamos esa información concreta para poder trabajar en soluciones”, expresó.

 

“La ley existe y hay que cumplirla”

El edil Pereira pone el acento en un marco regulatorio para erradicar la presencia de estos navíos varados. En ese línea, el diputado (PC) Daniel Núñez, ya había presentado un proyecto de ley en el año 2015, cuando comenzó el conflicto por el Don Humberto, para evitar ese tipo de situaciones. En la iniciativa quedaba establecido que se aumentarían las multas para los armadores que abandonaran sus barcos, y que significaran un potencial daño de contaminación y obstáculo para la navegación. Además, la Armada estaría facultada para el retiro de las naves, previo aviso, y serían los dueños quienes finalmente tendrían que correr con los gastos. ¿En qué quedó este proyecto? Según indica el parlamentario por la Región de Coquimbo, efectivamente se aprobó. Fue durante el primer semestre del 2018 cuando fue promulgado como ley de la república, el problema, dice el diputado, “ha sido la poca difusión y el desconocimiento que existe al respecto”, indicó.

Precisa que, con la ley vigente, en la actualidad, es la Armada la que tiene que tomar el toro por las astas y actuar. “Yo también he seguido recibiendo denuncias desde Coquimbo de que la naves que todavía quedan, siguen representando un riesgo. Por lo tanto el llamado es a que la autoridad, internalice el marco legal que existe y que saque esos barcos, porque tienen las atribuciones. El tema es que al parecer, la ley no se estaría aplicando”, expresó Núñez.

 

La armada en acción

El capitán de puerto de Coquimbo, René Moraga, aseguró que no están de brazos cruzados. Conscientes del problema, y en conocimiento del cambio de la Ley de Navegación en el artículo 132, que los facultó para poder retirar los buques, tomarán acciones, aunque, aclara, todo tiene sus tiempos. “Lo que hemos estado haciendo hasta ahora es un apercibimiento. Primero, yo me reuní con los dueños de las embarcaciones, y les manifesté el trabajo que estamos haciendo, por los riesgos que implican”, indicó el  capitán.

Pero no ha tenido respuesta. Les ha notificado dos veces respecto a que deben retirar los navíos, o solucionen el problema poniéndolos en funcionamiento. “Al no haber una respuesta, ahora, durante este mes debería venir una comisión desde Valparaíso, para ver el estado de las embarcaciones, e iniciar un proceso de licitación pública y declararlas en abandono. Ahí, ya podremos retirarlas, y evitar cualquier tipo de peligro”, concluyó el capitán Moraga.

Por lo pronto, sólo queda esperar, que las acciones de la Armada den sus frutos, que las mesas de trabajo, efectivamente se implementen, para que así, tal como lo dice el pescador Elías Marambio, la bahía de Coquimbo deje de ser un cementerio de buques pesqueros.

 

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