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Lautaro Carmona
En un relato estremecedor da cuenta de algunos dramáticos episodios que le tocó vivir junto a su esposo, así como la incansable búsqueda de la verdad. Resalta el trabajo del ministro en visita, Vicente Hormazábal, a quien agradece su labor.

La madre de Rodrigo Palma Moraga, uno de los niños que habrían sido asesinados por militares la Navidad de 1973, Ana Rosa Eugenia Moraga, en entrevista con diario El Día dio cuenta de parte de lo que le ha tocado vivir en todos estos años, después que el cuerpo de su hijo fuera encontrado sin vida enterrado en las cercanías de su hogar, en Guayacán, Coquimbo, cuatro años después de haber desaparecido mientras jugaba.

A ella no le cabe ninguna duda de que los militares asesinaron a los dos menores: Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy y también da cuenta de un misterio que no han podido resolver, como es la desaparición de dos funcionarios de la Policía de Investigaciones, a quienes nunca más han podido ubicar y que tendrían antecedentes claves del caso. Ella cree que los hicieron desaparecer.

“Hice todo lo que puede hacer una madre en busca de un hijo. Nosotros a los cuatro días de desaparecidos sabíamos con mi esposo lo que había pasado. Hay dos personas de Investigaciones (PDI), que nunca, nunca más pudimos volver a encontrar en 40 años. Nos ayudaron incluso a buscarlos otros detectives, no pudimos. Ellos fueron Beltrán y Díaz (no recuerda sus nombres). Ellos nos dijeron, ‘señora Eugenia, don Raúl, no hemos visto matrimonio como ustedes, con esa unión y cómo el tremendo dolor no los ha hecho distanciarse, al contrario, se han unido más’. Ellos nos dijeron (los policías), ‘a los niños de abajo les dispararon, de los estanques. Vieron que arriba había movimiento y les dispararon, cuando vieron que eran niños quizás qué hicieron, no los van a ver más’. Y a esos detectives no los vi nunca más. Los hemos buscado, los han buscado, me ayudó la misma PDI a buscarlos”, relata.

Sobre las indagatorias y los procedimientos que lleva adelante el ministro en visita Vicente Hormazábal, quien ordenó hace pocos días la exhumación de los restos de los dos niños, de su hijo, Rodrigo Palma, sepultado en Concón y de Jimmy Christie, sepultado en Coquimbo, dice que tiene la mejor de las opiniones, “Es una bellísima persona y lo está haciendo todo bien, es fabuloso, así, FABULOSO, con mayúscula, tengo mucho que agradecerle”, señala sobre el juez.

Recuerda que ella reabrió la causa con una nueva querella el 2001. Narra que desde que desaparecieron los menores “luché y seguí adelante, seguí, seguí”.

Pero reconoce que cuando se extraviaron los dos niños esa fatídica Navidad del ‘73 fue terrible, no solo por lo tremendo de no saber dónde estaban, sino que por la crueldad de los militares que la torturaron a ella y a su marido para poder obtener algún tipo de información.

MATRIMONIO UNIDO

En relación a su matrimonio con Raúl Palma, ya fallecido, indica que “fuimos muy unidos, estuvimos casados 58 años. Ni hablábamos, nos mirábamos y ya sabíamos lo que queríamos. Mezclamos mucho, lo amargo con lo dulce, eso nos permitió sobrevivir mucho tiempo”.

Recuerda que uno de los momentos duros fue cuando fueron torturados por lo militares, para lo cual los trasladaron al regimiento de La Serena.

“Me llevaron a la cámara de tortura, a mi esposo (ese día) lo dejé con mi hija de seis años y le dije usted no suelte a su papá, a su mamá no le va a pasar nada. ¡Ay, Señor!, no te imaginas hijo. A él también lo torturaron,lo quemaron entero,lo drogaron, le dio un ataque al corazón. Todo para ver si sabíamos algo y no hallaron nada mejor que decirme después, ‘ve ahora usted está segura que tiene un marido limpio’.Después fueron a pedirme perdón a la casa porque se habían equivocado. Pero así están muriendo, cada uno en su salsa”, declara.

 

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