Crédito fotografía: 
Alejandro Pizarro Ubilla
Decesos que tuvieron lugar en muy poco tiempo, y que enlutan a familias de Vicuña, Coquimbo, La Serena, Salamanca y Santiago, en el marco de celebraciones que pusieron a la Región de Coquimbo en un triste récord.

Tras los ocho decesos por accidentes de tránsito que ocurrieron durante Fiestas Patrias en la Región de Coquimbo, no se puede hablar sólo de estadísticas, las que sitúan a la zona como la que tuvo la mayor cantidad de fallecimientos en siniestros viales durante estas fechas. Debemos hablar de vidas truncadas y de familias que viven sus propios duelos y nunca podrán recuperar a sus seres queridos.

Un mal comienzo

Los primeros hechos a lamentar tuvieron lugar pasadas las 17:00 horas del jueves 16, cuando en la intersección de la Ruta D-440 que une a Tongoy con la Ruta 5 Norte, un vehículo donde iban cuatro mujeres volcó violentamente. Lamentablemente, dos de ellas dejaron de existir: Ana María Peña Lazaeta y María Paz Lecaros Fernández, ambas de 22 años y provenientes desde Santiago.

Según antecedentes recabados por El Día en el lugar de los hechos, se dirigían hasta una fiesta en el balneario de Tongoy, pero finalmente no lograron su cometido.

En tanto, la conductora del vehículo fue trasladada a Santiago y otra de las sobrevivientes fue dada de alta.

La misma tarde del jueves, esta vez en Vicuña, Marcelo Rojas Rodríguez (53) fue atropellado por un bus en el sector de avenida Las Delicias, entre las calles Prat y San Martín, lo que sin duda enlutó a la comuna elquina.

El alcalde de Vicuña, Rafael Vera, subrayó que “no tenía tanto acercamiento con él, pero pertenecía al sector de Los Andenes, aunque la gran mayoría de sus familiares son del sector de La Compañía, zona donde yo vivo”.

El edil agregó que “según la información que yo manejo, cuando él fue atropellado, entiendo habría cruzado en un lugar indebido, aunque esto es materia de investigación por parte de Carabineros y de la SIAT”.

Recordemos que aunque fue trasladado hasta el hospital comunal, perdió la vida cuando era atendido por equipos médicos.

Tristemente, otro hecho enlutó esta vez a la comuna de Salamanca, cuando Leonardo Suárez (26) y Eduardo Cortés (49) fueron arrollados por una vehículo conducido por Fernando Andrés Díaz Aguilar, de 32 años, quien es cirujano dentista en el Departamento de Salud de la Municipalidad de Salamanca. 

Leer también: Autor de fatal atropello en Salamanca es funcionario municipal: conducía en estado de ebriedad 

Un triste viernes en Islón 

La noche del viernes 17 se produjo una colisión frontal entre dos vehículos, donde hubo una víctima fatal: Ricardo Galleguillos (27), quien habría salido eyectado, perdiendo la vida en una curva de la Ruta D-205, en las cercanías del pueblo de Islón, comuna de La Serena.

 Ayer, casi en ese mismo punto, allegados a Ricardo estaban preparando una animita en su recuerdo. Conversamos con Adrián, primo y compadre, quien estaba en esa faena, a pocos metros de otra animita en recuerdo de otro primo, quien pereció en circunstancias muy parecidas. “Ricardo era del fundo Coquimbito, era una persona llena de alegría. En el último tiempo estuvo trabajando como guardia, pero su afición eran los gallos de pelea y también las carreras de caballos”. comenta.

Adrián nos cuenta que Ricardo deja a una pequeña hija de cinco años y también a una joven pareja. “Aún no se le ha contado a la pequeña lo que sucedió, y realmente me cuesta imaginar cómo se le puede decir a una niña que su papá ya no está”, declaró.

Un golpe al corazón 

Otro accidente volvió a conmover a nuestra región. En esta ocasión, el lugar fue en el sector de Baquedano, comuna de Coquimbo, a la altura de la Ruta 5 Norte. Pasadas las 22:40 horas del sábado 18, se produjo una colisión de alto impacto contra un poste del alumbrado público, por lo que dos jóvenes dejaron de existir prácticamente en forma instantánea. Dos personas que tenían un amplio futuro, que prematuramente se vio truncado.

Los fallecidos fueron Yuliano Rivera Mosquera (20) y Adanays Gómez Quiroga, de tan sólo 17 años. 

El primero había sido cadete de Coquimbo Unido y tenía una relación de larga data con los colores aurinegros, ya que su abuelo, Rolando Rivera, fue capitán y un destacado portero en la década del ‘80 del conjunto porteño. En tanto, su padre, Rodrigo Rivera, también vistió los colores aurinegros a mediados de la primera década de los 2000.

Coquimbo Unido le dedicó sentidos homenajes en sus redes sociales, donde decenas de personas destacaron sus cualidades humanas y futbolísticas.

Adanays también era una joven alegre, que de acuerdo a los antecedentes recabados por El Día, habría estado acompañando a Yuliano luego de que ellos cumplieran su jornada de trabajo.

En el lugar del accidente se levanta una sencilla animita. Lautaro Palta Aguilera, quien trabaja justo en el frontis de la empresa donde ocurrieron estos tristes hechos, señaló que “será fuerte tener que volver, a diario, y saber que en este mismo punto, dos jóvenes partieron a tan temprana edad”.

 

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