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Lautaro Carmona
Una lucha diaria es la que mantienen los nuevos habitantes de la toma La Varilla en Las Compañías para poder satisfacer sus necesidades básicas, la falta de recursos económicos los empujó a construir de forma precaria al lado de un cementerio donde carecen de agua, de luz y de un sistema de alcantarillado. Vivir de manera digna se ha vuelto su sueño más anhelado.

Desde hace seis meses que María Guerrero, proveniente de Venezuela, vive en la toma La Varilla, debió trasladarse a ese sector, ubicado a un costado del cementerio de Las Compañías al no poder pagar un arriendo.

Y si bien lleva dos años en Chile y ha tenido trabajos esporádicos, la situación económica derivada de la pandemia, que redujo sus posibilidades de empleo, la empujó a construir una vivienda precaria, donde no cuenta con los servicios básicos como luz, agua y alcantarillado, pegada al muro del cementerio municipal del sector.

“No me ha llegado el carnet chileno porque no me ha llegado la cita, estoy acá en esta toma, radicada en esta casita que la he hecho con mi esfuerzo”, comentó la mujer, quien además de no contar con los servicios básicos desde que llegó, también fue víctima de un engaño, puesto que para conseguir electricidad desembolsó 200 mil pesos, pero, por fallas en ésta y su posterior reclamo, ahora las velas son las que la ayudan alumbrar las oscuras noches de La Serena. “Hubo un señora que me cobró 200 mil pesos yo me quejé de que la luz fallaba y me cortó los cables”, expresó.

En esa ocupación ilegal, los vecinos se ayudan entre sí, “como pueden”, algunos se “cuelgan” de postes cercanos para obtener electricidad, otros se agrupan para comprar estanques de agua y compartirla. También  muchos han arreglado sus casas con los retiros del 10% de la AFP y los bonos de ayuda social, sin embargo, la precariedad es evidente, sobre todo entre los nuevos habitantes, muchos de ellos inmigrantes que llegaron a la región en búsqueda de trabajo.

Tal es el caso de Marié Julie Hyppolite, quien llegó de Haití hace cuatro años, y desde hace una semana que vive en la toma de La Varilla con su familia. Antes de llegar arrendaba una pieza en el sector de La Antena, donde permaneció por cerca de dos años, pero se debió ir de ese lugar por falta de dinero.

“A mí me dijeron que acá había trabajo y por eso me vine, llegué a trabajar en mandarinas y porotos” relató la mujer, quien tuvo a su hijo menor, de tres años, en La Serena y desde su llegada ha intentado mejorar su situación. “Yo venía a trabajar, me gusta trabajar, pero todavía no encuentro trabajo”, añadiendo que la razón por la que llegaron a la toma fue por la necesidad de pagar menos en arriendo.  “Nosotros estábamos buscando la manera para salir del arriendo, porque yo pagaba 180 mil mensuales. Ahora nos vinimos acá y  todavía no terminamos la casa, no hay cortinas, pasamos frío”, indicó Hyppolite, quien solicitó a las autoridades ayuda para ella y su familia. “No tengo un tanque para poner agua, no tenemos baño, ni electricidad”.

María Guerrero agregó que “todas las familias de acá estamos en la misma situación, no tenemos baño, servicios sanitarios, no contamos con electricidad, el agua nos la venden unas camionetas por tambor o por tanque, entonces los que tenemos un tambor de 200 litros nos cuesta para que lo llenen, porque es muy poca agua”.

Ayuda municipal



Pedro Valencia, delegado municipal de Las Compañías nos explicó que “el campamento La Varilla es una ocupación ilegal donde viven muchas familias y es un terreno que es de Bienes Nacionales, por consiguiente a nosotros, como municipio, se nos complica bastante poder prestar todas las ayudas que quisiéramos”.

Valencia sostuvo que en estos momentos la municipalidad presta algunas “que son de carácter humanitario o de salubridad”, puntualizando que “desde el año pasado estamos entregando agua potable y también tenemos un servicio de recolección de residuos domiciliarios, el retiro de la basura, eso es por un tema humanitario por un tema de salud pública por estar en pandemia”.

Además del retiro de basura una vez a la semana y la repartición de agua, a aproximadamente 1700 personas, “permanentemente estamos apoyando a través del área social del municipio los requerimientos de las familias y que tienen que ver con temas de alimentación, cajas de víveres, útiles de aseo. A través de la delegación atendemos a muchos vecinos del sector que se acercan a nuestras oficinas para el trámite de su Registro Social de Hogares que lo pueden hacer, y se les transmiten las ayudas sociales”.

Buscar soluciones



El crecimiento de la toma La Varilla es exponencial, y tuvo un reimpulso con la pandemia del Covid -19 y la consiguiente crisis económica.

Pedro Valencia manifestó que para buscar soluciones para los habitantes del sector “nosotros como municipio hemos estado trabajando con una mesa donde está el Serviu y también participa la fundación Techo y ahí estamos trabajando para ver como mejoramos el servicio de entrega de agua potable”.

“También existen varios comités de vivienda en el lugar que de hecho han postulado y se han ganado su casa, han logrado tener su casa propia, yo creo que esa es la vía por la cual nosotros más podemos apoyar en el tema de acompañar hasta que tengan su vivienda definitiva y ahí el Serviu está muy interesado en eso, en que la gente pueda postular y pueda tener su vivienda”, añadió.

Sobre el tema del terreno Giannina González, seremi de Bienes Nacionales, aclaró que “La Varilla es un tema histórico del ministerio”.

 “Para el primer periodo del presidente Piñera se regularizó La Varilla 1,2 y llegamos casi a la 3 en donde a bastantes personas que arrendaban se les hizo una venta directa” recordó la seremi, manifestando que ahora “se fue prácticamente de las manos poder abordar el tema de las tomas ilegales en el sector, que corresponde a propiedad fiscal”.

“Para nosotros La Varilla es una zona de sacrificio porque es un tema complicado  de abordar. A raíz de la pandemia tenemos que tomar decisiones bien criteriosas, ya que por un lado nosotros como Bienes Nacionales tenemos la responsabilidad de poder controlar las tomas ilegales, resguardar el patrimonio que es de todos los chilenos y chilenas, pero también entendemos que en una situación de pandemia hay personas que han llegado a ese lugar porque, lamentablemente, no tienen donde vivir”, explicó González, añadiendo que “uno como autoridad lo comprende, porque hay una pandemia económica y por falta de trabajo muchas familias han llegado a ese lugar”.

Sobre entregar algún tipo de solución definitiva, la Seremi aclaró que no es giro del Bienes Nacionales entregar en arriendo o venta terrenos para vivienda, pero sí se pueden hacer traspasos al Serviu y ventas a los municipios. “Nosotros entregamos propiedad fiscal en arriendo para proyecto productivos, muchas personas se confunden y nos piden terreno para vivir y nosotros no tenemos ese giro. Entregamos terreno fiscal para proyecto productivo que nos demuestre que tiene capacidad de pago”.

La Seremi indicó que “a mí lo que más me importa es que la propiedad fiscal esté bien utilizada, y lamentablemente en el sector de La Varilla no está bien utilizada. Se puede normalizar con nosotros pero con un proyecto productivo, no puede ser para vivir. No es habitacional”. No obstante lo anterior, la seremi recomendó a los vecinos organizarse, “la idea que quienes ocupan los terrenos fiscales se puedan agrupar en comités. Si las personas se organizan y forman un comité como corresponde, nosotros trabajamos con Serviu para que estén todos los servicios hablando y conversando para hacer traspasos, o incluso a veces se vende al municipio y la gente después vive más tranquila”, aseguró, informando que se están haciendo transferencias al Minvu en Las Compañías.

 

 

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