• Desde hace años, la bahía de Coquimbo está siendo ocupada por embarcaciones pesqueras en desuso y en condiciones de innavegabilidad, dando paso a la problemática que, según los pobladores, está convirtiendo a las costas locales en un “cementerio” de lanchas y naves mayores
    Desde hace años, la bahía de Coquimbo está siendo ocupada por embarcaciones pesqueras en desuso y en condiciones de innavegabilidad, dando paso a la problemática que, según los pobladores, está convirtiendo a las costas locales en un “cementerio” de lanchas y naves mayores
En la actualidad existen siete embarcaciones fondeadas en condición de “para comercial” o dadas de baja en las costas de la ciudad puerto y alrededor de 15 navíos de gran calado bajo el mar. Lamentablemente, la carencia de una norma lo permite.

En estado de alerta se encuentran los gremios de pescadores artesanales debido a la considerable cantidad de navíos en  pésimas condiciones que están fondeados y hundidos en la bahía de Coquimbo sin medidas de seguridad y con una cantidad de combustible no cuantificado en sus estanques, los que ante un evento natural de envergaduras podrían arremeter contra el borde costero y originar daños a embarcaciones y al medio ambiente.

La preocupación de los hombres de mar se da en medio de los trabajos de retiro del petróleo existente al interior del varado buque factoría Don Humberto, mandatado por el Gobierno, tras años de contaminar progresivamente a la bahía. Esto puso nuevamente en el tapete que las costas de la ciudad puerto se están convirtiendo en un “cementerio” de  lanchas pesqueras en desuso y por ello los pescadores alzan la voz solicitando a las autoridades marítimas y de gobierno enfrentar la problemática, que lamentablemente carece de un marco legislativo regulador.

Así, durante un recorrido realizado por diario El Día junto a los dirigentes pesqueros por el borde costero de Coquimbo, se identificó un total de 7 embarcaciones en condiciones de “para comercial” (para desguace o venta) o en definitiva, abandonadas. De ellas, sólo la lancha a motor Dubrovnick II posee matrícula de Coquimbo, mientras que los otros navíos son pesqueros de alta mar y con matrículas correspondientes a la Región de Valparaíso.

Por otra parte, en el fondo del mar y según datos actualizados, existen embarcaciones consideradas “restos náufragos” y que alcanzan a un total de 15, superando cada una de ellas las 50 toneladas, siendo el último buque en hundirse el “Guamblin” durante el mes de mayo del año 2015, a metros del varado “Don Humberto”.  

 

GREMIOS. Como se indicó, para los gremios pesqueros de Coquimbo la situación expuesta es compleja, más aún considerando que años atrás dos lanchas en desuso soltaron sus fondeos e impactaron a embarcaciones pesqueras menores, ocasionando cuantiosas pérdidas.

“Es impresentable que la bahía de Coquimbo se esté convirtiendo en un “cementerio” de lanchas pesqueras. Durante agosto del año pasado y a efecto de las marejadas tuvimos pérdidas debido a que se soltaron dos embarcaciones abandonadas que impactaron botes de nuestro gremio, y hoy hay muchas embarcaciones en esta condición y que podrían venirse hacia la costa arrasando con todo a su paso; más la contaminación de sus combustibles”, afirmó Elías Marambio, dirigente de la Asociación Gremial de Pescadores de Coquimbo.

A sus palabras se sumó el vicepresidente de la Federación de Trabajadores del Mar (FETRAMAR) Elqui, Pascual Aguilera, quien consignó que los gremios esperan que las autoridades marítimas y de gobierno realicen un catastro definitivo de las embarcaciones “que están convirtiendo a la bahía de Coquimbo en un “cementerio” de buques industriales y lanchas pesqueras, con el fin de adoptar acciones legales en contra de sus propietarios y exigirles el retiro de las embarcaciones; además de regular este problema con una ley ”, enfatizó.

 

AUTORIDAD MARÍTIMA. Lo que sucede en las costas de Coquimbo es algo que se expande a las otras regiones y puertos del país, radicando esencialmente en la inexistencia de una normativa que impida que embarcaciones en condiciones de innavegabilidad queden prácticamente abandonadas y a su suerte por los propietarios de ellas, más aún considerando que el Estado debe asumir responsabilidades que inicialmente no le corresponden, como sucede con el buque Don Humberto, donde hoy se destinan $350 millones para retirar el petróleo desde sus estanques y evitar el vertimiento de este combustible al mar. 

Respecto a la problemática expuesta y su realidad en las costas locales se dialogó con el gobernador marítimo de Coquimbo, Nelson Saavedra, quien aseguró que en marzo de este año el capitán de puerto local se reunió con los armadores y representantes de las embarcaciones que están fondeadas en la bahía de Coquimbo y en condición de “para comercial”.

“Allí  les exigió que se hicieran cargo de efectuar la revisión de los fondeos, verificar el estado de los casos para prevenir accidentes, y obviamente tener certeza de la cantidad de combustible y lubricantes que tienen a abordo. El catastro ya lo tenemos y se identificaron 7 embarcaciones, por cual se está vigilando que los armadores cumplan con las exigencias; pero además debimos correr una embarcación que dificultaba las labores del puerto. Este es un problema a nivel país”, informó Nelson Saavedra.

Pero el gobernador marítimo de Coquimbo además reconoció que “no hay una normativa que no permita que una embarcación sea puesta de baja en algún puerto y que esto se mantenga en el tiempo. Tenemos información que al respecto se está trabajando en la Cámara de Diputados para revertir la situación, pero al momento estamos controlando el conflicto a nivel local”, concluyó.   

 

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