Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Hace más de un mes que el ex religioso falleció mientras era investigado por abusos sexuales contra menores, cargos por los que la propia iglesia lo expulsó. Pese a que el juez a cargo del caso desestimó el sobreseimiento, la defensa apeló y todavía no existe un pronunciamiento por lo que el denunciante se muestra intranquilo y lleno de incertidumbre.

Para el pasado martes estaban contemplados los primeros alegatos en el caso Cox, luego de que el ex  arzobispo de La Serena, quien era investigado por abusos sexuales a menores, falleciera sin que finalizara el proceso. Tras ello, la defensa pidió el sobreseimiento definitivo, lo que fue desestimado por el juez Christian Le-Cerf, por lo que formularon la respectiva apelación que todavía está por resolverse, ya que, debido a “problemas administrativos”, según indicó uno de los denunciantes, Hernán Godoy, el procedimiento se aplazó, algo que no le agrada, sino, por el contrario, le atormenta, ya que lo único que quiere es que se cierre este lamentable episodio de su vida con el que ha tenido que cargar durante décadas. 

-¿Qué sintió cuando le avisaron que se suspendía el alegato? 

“Pena, impotencia, porque en mi caso esto ya me está produciendo mucho cansancio y mucho dolor. Quiero sanar, cerrar heridas y hasta que no haya una resolución voy a seguir sintiendo lo mismo. Cuando el juez decidió no cerrar el caso, sentí optimismo porque lo vi como una buena señal para que se estableciera la verdad pese a la muerte de Cox, pero a estas alturas ya no hay optimismo, es otro sentimiento que es muy difícil de explicar”. 

-Se supone que se postergó para este martes, ¿podría seguir dilatándose todo? 

“Yo espero que no. Lo único que quiero es que el ministro se pronuncie sobre el caso. No sería ni bueno, ni sano estar con esta sensación de ansiedad. Más aún en esta situación de encierro donde se te pasan un montón de cosas por la cabeza. Yo espero que si el ministro se tomó este tiempo, porque ya ha pasado un mes desde que murió Cox, deberíamos tener una respuesta. Esto no se puede alargar más. Eso yo lo pido por favor. Nosotros junto a Edison, Abel, pusimos todas nuestras cartas sobre la mesa, toda nuestra verdad y la dejamos en manos de la justicia, por eso que necesitamos una respuesta a todo lo que hemos hecho, a toda esta lucha y que a Cox se le encuentre culpable. Sabemos que ya no hay condenas, que los delitos están prescritos, pero lo único que queremos es que se establezca que él fue culpable”. 

-¿Se ha puesto en el escenario de que la justicia diga lo contrario? 

“Sí, me he puesto en todos los escenarios, y sería lamentable. Estos años desde que decidimos interponer las denuncias, han revivido en mi mente todas las situaciones que yo pasé con él, los olores de esos momentos en que él me abusaba. Entonces, sería tan cruel que viniera un ministro y dijera que no, que los hechos nunca pasaron… No sé, no sé cómo lo tomaría ni qué pasaría en mí”. 

Necesita paz

-Pero si hay una resolución contraria a ustedes está la opción de la Corte Suprema… 

“Está la opción, eso lo ven los abogados, pero yo no sé, no quiero que se extienda más esto. Incluso, a mí me gustaría que se cerrara ese mismo día todo, no me gustaría continuar. Sería un gran dolor escuchar que no te creen o que le dan el favor a un pedófilo, por más que esté muerto, pero no tengo fuerzas para seguir reviviendo los hechos, seguir dándole vueltas al asunto. Me gustaría que se cerrara. No te estoy diciendo que es lo que vamos a hacer, que si hay una resolución contraria no se va a apelar, porque eso lo ven los abogados y hay más querellantes, sólo te estoy diciendo lo que siento ahora, y me gustaría que todo terminara, porque ya van tres años”. 

-¿Sería contradictorio que si incluso la iglesia lo expulsó por los mismos cargos, la justicia ordinaria no determinara lo mismo? 

“Desde luego, la iglesia lo condenó, dio señales, lo expulsó y quitaron su nombre de todos lados. Entonces, me parecería muy extraño y muy incoherente”. 

Los apoyos

-¿Quiénes lo han apoyado durante este proceso, de toda la gente que apareció hablando públicamente y condenando a Cox por los medios de comunicación? 

“La verdad es que nadie. Sólo la gente de la Fundación para La Confianza, que nos están patrocinando legalmente. Y bueno, don Manuel Donoso (monseñor) que estamos en contacto permanente. Él ha sido un gran apoyo para mí, para la contención que he necesitado, en darme paz, en la medida de lo posible, pero más allá de él, nadie más. Si me preguntas por algún político por ejemplo, no”. 

-¿Y el actual arzobispo de La Serena Monseñor René Rebolledo? 

“Mira, hablamos una vez. Yo lo llamé y conversamos harto. Me dijo que muchas veces me había querido ubicar pero como yo cambié mi número no pudo.

Eso fue un desahogo, también me sirvió, pero monseñor Rebolledo es distinto a Donoso. Rebolledo espera a la justicia para creerte, así lo siento, y es respetable su postura, no es la que yo esperaría, pero es así. Para él somos denunciantes, no víctimas”. 

 

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